“El antídoto para una digitalización laboralmente integradora se llama formación”

UGT lleva tiempo señalando que las TIC, la digitalización y todo este vertiginoso proceso que hemos dado en llamar “Revolución 4.0”, no debe ser estigmatizado, pues las tecnologías no son buenas o malas en sí mismas, sino en función de cómo se apliquen en la mejora -o deterioro- de la vida de los ciudadanos y del mundo del trabajo.

Para ello, como señala el consultor en nuevas tecnologías de UGT, José Varela, es fundamental adelantarse a las posibles consecuencias y definir marcos regulatorios que protejan el interés general y, especialmente, el de los trabajadores y trabajadoras. En definitiva, “avanzar hacia un nuevo Contrato Social para el siglo XXI” que concilie los avances tecnológicos y digitales con los intereses de los trabajadores y las trabajadoras.

De todo lo anterior se ha estado hablando, durante la mañana de hoy, en la sede de UGT en Avda de América (Madrid), en el seminario sobre digitalización, en el que se han abordado asuntos concretos relativos a las implicaciones de las nuevas tecnologías en las condiciones laborales; el desarrollo de un concepto novedoso y de gran interés: la denominada “brecha digital de habilidades”, como una de las principales barreras para la transformación digital en nuestro país; también sobre “el futuro del empleo y el empleo del futuro” en un entorno maquinizado desde un enfoque “tecnorealista”, es decir, desde una visión crítica respecto al rol que asumen las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana.

Para hacer frente a estos desafíos, el experto en digitalización de UGT, ha profundizado en las distintas propuestas del Sindicato para revelarse como un agente proactivo ante este panorama no exento de incertidumbres; alternativas, todas ellas, sostenidas sobre principios de acción que buscan “anticipar las consecuencias de esta revolución, preparar la fuerza de trabajo y construir redes de seguridad”. En definitiva, lo que ha señalado el conferenciante es que se nos están dando avisos desde distintos centros de poder, como la Unión Europea, que afirma “que se destruirán 6 millones de empleos en España durante la próxima década” dentro del marco de la revolución digital si no se toman las medidas adecuadas. Y parece ser que aquí, en España, muchos políticos y empresarios no se dan por aludidos.

Fuga de talento y formación

En este sentido, tal y como señala el compañero Varela en un clarificador artículo publicado hoy, La gran paradoja del empleo tecnológico en España (diario Cinco Días), muchos empresarios españoles “no consideran preciso ni prioritario contratar expertos en nuevas tecnologías”, lo que tiene una consecuencia inmediata: “nuestro talento digital se fuga, emigra, se va de nuestro país en busca de verdaderas oportunidades laborales”, escribe Varela, aportando un dato que profundiza, aún más, esta triste paradoja: son 44.000 los nuevos titulados en TIC que salen, cada año, de nuestras universidades, y muchos de ellos se marcharán.

Una conclusión esencial al cierre de esta conferencia se resume en una sola frase: “El antídoto para minimizar el impacto de la digitalización, la robotización y la tecnificación sobre el empleo y las condiciones de los trabajadores se llama formación”. Y es en este ámbito done hay que empezar a trabajar desde ya: “Uno de los grandes riesgos del futuro mercado laboral es que se parta en dos mitades: los trabajadores hipercualificados con altas habilidades, y el resto. ¿Intuís quiénes sobrarían?”. Inquietante cuestión la que nos deja el compañero Varela…