Críticas a la lentitud del apagado del cobre en España

UGT-Comunicaciones se hace eco del informe “Copper switch-off: European experience and practical considerations” donde se evidencia cómo una regulación ágil y apropiada revierte en un cambio tecnológico rápido (algo que no está sucediendo en nuestro país).

Nuevo varapalo a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por su forma de regular nuestro Sector; en esta ocasión proveniente de Europa, donde se comenta el excesivo rigor que ejerce nuestro regulador a la hora de permitir el apagado de la red legada de cobre.

El informe Copper switch-off: European experience and practical considerations1, elaborado por la consultora WIK para el Consejo europeo de FTTH, critica abiertamente2 el lento ritmo de desconexión del cobre en España y Portugal, confrontándolo con países como Estonia, ya próxima a su apagado total en 2020 (80% del total).

El estudio comienza presentando los planes de apagado de la red de cobre para una serie de países en Europa, tales como Polonia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Italia, Suecia, Estonia y España. Y si bien España fue de las pioneras en cerrar centrales de cobre3, las previsiones para próximos años son muy poco ambiciosas en términos agregados (porcentaje de red que se apaga), cuando se comparan con nuestros vecinos.

Así, la tabla siguiente nos muestra como las previsiones recogidas por WIK cifran el cierre del cobre en un 18% del total en 20254, por un 90% en el Reino Unido o un 98% en Suecia. A más largo plazo, destacan Francia y UK, que prevén cerrar completamente su red legada en 2030:

Los motivos que están detrás de este retraso comparativo los desglosa el estudio en la siguiente tabla, poniendo de manifiesto que el “Desafío observado para el apagado del cobre” en España se centra en unas “Condiciones estrictas para cerrar las centrales”:

Estas estrictas condiciones se relacionan con el tiempo de preaviso para realizar el trasvase de cobre a fibra y el posterior apagado de la central, que es de cinco años en España en el caso de haber desagregación del bucle local, un tiempo excesivo cuando se compara con Estonia (6 meses; no es casual que sea el país con más red de cobre desconectada) o Alemania y Polonia (un año).

En resumen, una nueva demostración de cómo una regulación ágil y apropiada revierte en un cambio tecnológico rápido, con evidentes beneficiosos para la sociedad y para los operadores inversores y con red propia. Lástima que la CNMC no lo vea igual, a pesar de la aplastante evidencia que demuestran los datos….